Crecer con mascotas


Una mascota es un amigo incondicional que responde siempre con amor. El lazo fuerte afectivo que se crea con su dueño genera importantes beneficios emocionales y tiene efectos positivos en la conducta de grandes y chicos.

De acuerdo a diversos estudios científicos, se ha demostrado que los niños que conviven con mascotas tienden a ser más sociables en su vida cotidiana, desarrollan mejor su autoestima y autoconfianza, alcanzando mejores niveles de comunicación no verbal.

Asimismo, tiene mayor capacidad de empatía, ya que adquieren habilidades para cuidar y preocuparse por los demás.

Es decir, un niño que aprende a cuidar a su mascota y a tratarla con cariño y paciencia, comprende también la importancia de respetar, cuidar y querer al prójimo.

 Por otra parte, existe evidencia de que tener animales en el hogar aumenta la cohesión familiar. Esto se debe a que aumenta el tiempo compartido y las actividades compartidas en torno a la mascota.

Además, convivir con una mascota potencia la actividad física y establece un vínculo con la naturaleza. También ayuda a los padres a enseñar lecciones sobre los ciclos de la vida: nacimiento, enfermedades, reproducción y muerte.

Por último y más importante, constituyen un aliado incondicional para el niño, al cual a veces le confían sus secretos y temores y con el comparten juegos y diversión.

En resumen, las mascotas son principalmente una fuente inagotable de amor, lealtad y afecto, que pueden enseñarnos muchas lecciones.

PARA QUE TODAS ESTAS VENTAJAS SE HAGAN EVIDENTES, ES PRECISO QUE EXISTA UN VERDADERO COMPROMISO DE PARTE DEL NIÑO Y LA FAMILIA HACIA LA MASCOTA. NUNCA DEBEMOS OLVIDAR QUE ESTO IMPLICA RESPONSABILIDAD, PACIENCIA Y MUCHO AMOR.

 


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